El Gobernador bonaerense sorprendió con lágrimas al destacar el valor democrático del voto y la importancia personal de acompañar a León en su debut electoral.
En una mañana que combinó política y sentimientos, Axel Kicillof vivió un momento cargado de emotividad en La Plata. Tras depositar su voto, confesó ante los medios que su hijo mayor, León, estaba a punto de sufragar por primera vez. La mención lo hizo quebrarse y subrayar que planeaba estar a su lado porque “es un acto familiar”.
El mandatario explicó que la jornada electoral tiene un valor que excede la competencia política. “El voto es un acto democrático y un acto de paz”, sostuvo, insistiendo en que la participación ciudadana es lo que garantiza la fortaleza de la democracia argentina.
Durante su declaración, también informó que, tras resolverse los problemas de apertura de mesas en la mañana, el proceso transcurría con normalidad en toda la provincia. “Es un día hermoso para que el pueblo se exprese con conciencia”, resumió, invitando a todos los ciudadanos a ejercer su derecho.
La escena mostró una faceta distinta de Kicillof, donde la figura del dirigente quedó momentáneamente opacada por la del padre orgulloso. Su emoción al hablar de su hijo aportó una dimensión más humana a la jornada electoral.






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