El expresidente explicó que dio marcha atrás con la expropiación de la cerealera al encontrar una red de sociedades complejas y dijo que estuvo “tres años aguantando” críticas por su postura.

Alberto Fernández volvió a abordar el controversial caso Vicentin y aseguró que su decisión de no concretar la expropiación se basó en un análisis cuidadoso de la situación financiera y jurídica de la compañía.

Fernández dijo que tras la intervención se descubrieron numerosas sociedades asociadas que complicaban una gestión estatal efectiva de la empresa, y que hubiera implicado pagar millones de dólares a accionistas en una operación “que era una estafa formidable”.

El expresidente también señaló que fue objeto de críticas por parte de quienes lo consideraron “tibio” ante el caso, pero sostuvo que su postura siempre estuvo orientada a proteger las arcas públicas frente a una operación de alto riesgo.

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