El bovino criollo es una raza que llegó al territorio argentino junto con los conquistadores españoles hace quinientos años. A lo largo de los siglos, su presencia se dispersó por la región patagónica durante los malones, pero logró sobrevivir en condiciones extremas y en relativo aislamiento hasta la actualidad.

En los últimos tiempos, esta raza autóctona ha ganado visibilidad gracias a iniciativas académicas surgidas desde la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Los ingenieros zootecnistas que se reciben de esta institución integran generaciones que han trabajado en proyectos de impacto relacionados con la conservación y el aprovechamiento productivo de este bovino.

La importancia de estas iniciativas radica en rescatar una especie que forma parte de la identidad ganadera del país y que posee características adaptativas valiosas para las condiciones del territorio patagónico. A través de investigaciones y programas de desarrollo, desde la universidad buscan posicionar al bovino criollo como una alternativa viable dentro del sistema productivo actual.

Los zootecnistas sostienen que esta raza representa una oportunidad para productores del sur, considerando sus capacidades de adaptación a climas hostiles y su potencial económico subutilizado. Sin embargo, su incorporación plena a circuitos comerciales requiere de mayor impulso institucional y apoyo a iniciativas de investigación y desarrollo.

La trayectoria del bovino criollo refleja la resiliencia de una especie que ha permanecido casi invisible en los últimos siglos, a pesar de su valor histórico y productivo. La labor académica realizada desde Lomas de Zamora representa un paso importante hacia el reconocimiento y la puesta en valor de este patrimonio ganadero argentino.

Imagen: Valentina Fischer / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo

Deja un comentario

Tendencias