Una masa de aire cálido se instaló sobre la región sur, elevando el riesgo de propagación de los focos ígneos y dificultando las tareas de los brigadistas en el terreno.

El panorama ambiental en el sur del país atraviesa momentos de extrema gravedad debido a una combinación de factores meteorológicos adversos. Se ha registrado una persistente ola de calor en Chubut, con termómetros que superan los 35 grados en zonas donde los promedios suelen ser mucho más bajos para esta época del año. Esta situación se produce en medio de la crisis por los incendios forestales que ya han consumido miles de hectáreas de bosque nativo y matorrales en la zona de la cordillera. La falta de humedad relativa y las ráfagas de viento seco actúan como combustibles naturales, haciendo que los perímetros del fuego se vuelvan incontrolables para las cuadrillas terrestres. Los aviones hidrantes han debido redoblar sus esfuerzos, pero las altas temperaturas generan turbulencias que limitan las maniobras de descarga en los valles más profundos. Defensa Civil de la provincia ha solicitado a la población extremar los cuidados del agua y evitar cualquier tipo de actividad que pueda generar chispas en áreas rurales. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego envió refuerzos desde otras provincias, pero el desgaste físico de los brigadistas ante el calor extremo es una preocupación latente para los mandos operativos. Se espera que el frente cálido comience a ceder recién hacia el final de la semana, brindando una ventana de oportunidad para que los bomberos logren circunscribir los focos más peligrosos antes de que alcancen zonas pobladas.

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