La fiscalía solicitó la captura formal de los adultos a cargo del niño, tras recolectar pruebas contundentes sobre malos tratos sistemáticos y negligencia fatal.
El proceso judicial que investiga el deceso de un pequeño niño ha tomado un rumbo dramático tras conocerse los detalles de los últimos peritajes médicos y testimoniales. En el marco del denominado Caso Angel, trascendió que piden la inmediata detencion de la madre y el padrastro por homicidio agravado, considerando que existe un nivel de responsabilidad directa en las lesiones que le costaron la vida al menor. La instrucción de la causa ha logrado documentar un historial de violencia doméstica previa que no fue denunciado a tiempo por el entorno familiar ni escolar. Los médicos forenses informaron que el cuerpo de la víctima presentaba marcas compatibles con maltrato prolongado, lo que agrava la situación procesal de ambos implicados. La fiscalía sostiene que existió una intención manifiesta o un dolo eventual al no brindar la asistencia médica necesaria tras las últimas agresiones sufridas. El pedido de detención busca evitar el riesgo de fuga y el entorpecimiento de la investigación en una etapa crítica del expediente. La comunidad se ha movilizado en reclamo de justicia, realizando marchas silenciosas para pedir que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables. Se están analizando las comunicaciones telefónicas de los acusados para verificar si existió una coordinación para ocultar los hechos ante las autoridades iniciales. Organizaciones de defensa de los derechos de la niñez acompañan el proceso, exigiendo una condena ejemplar que siente un precedente contra el maltrato infantil extremo. El juez de garantías deberá resolver el pedido de captura en las próximas horas, mientras la pareja permanece bajo vigilancia policial. Este triste episodio ha puesto en tela de juicio los protocolos de intervención de los servicios sociales que asistían a la familia previamente.





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