El boom del tráfico internacional de pasajeros transformó a Aeroparque en el local con mejor desempeño de la cadena de medialunas Atalaya. El crecimiento sostenido de vuelos y viajeros posicionó a la sucursal ubicada en la terminal aérea como el punto de venta más rentable de la compañía, desplazando el tradicional modelo de negocios de ruta.
Este fenómeno refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo de los argentinos. Mientras que históricamente la venta de medialunas y productos de pastelería se concentraba en las rutas nacionales, ahora el despliegue de pasajeros en los aeropuertos genera un volumen de clientes sin precedentes.
Atalaya, aprovechando este éxito inesperado, decidió capitalizar la oportunidad y expandir su presencia en terminales aéreas. La compañía planea replicar el modelo que funcionó en Aeroparque con un nuevo negocio en Ezeiza, el principal hub internacional del país.
La estrategia responde a un diagnóstico claro: los viajeros, especialmente aquellos que se desplazan en vuelos internacionales, representan un público cautivo con alta capacidad de consumo. A diferencia de los clientes de ruta que tienen más opciones, los pasajeros en aeropuertos buscan soluciones rápidas antes de abordar, lo que favorece la venta de productos de consumo inmediato como medialunas y café.
Este movimiento muestra cómo la actividad aeroportuaria, en expansión sostenida, atrae emprendimientos más allá del sector de transporte. Las terminales aéreas se consolidan como espacios comerciales estratégicos donde las cadenas de alimentos encuentran públicos con características particulares y poder adquisitivo importante.
La apuesta de Atalaya en Ezeiza representa un cálculo empresarial sobre el futuro del tráfico aéreo argentino y la disposición del viajero a consumir en estos espacios antes de partir hacia destinos internacionales.
Imagen: Noland Live / Pexels – Con informacion de El Cronista





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